Franco Luciani: «Gardelería»

«Gardelería», nuevo disco del gran armoniquista rosarino Franco Luciani, esta vez acompañado del pianista argentino de jazz residente en España, Federico Lechner. Con la formación de trío que usualmente acompaña a Lechner en España, Andrés Litwin y Pablo Motta, el grupo se decide a recorrer de manera magistral y única algunas piezas claves del repertorio Gardeliano. Editado en abril de 2014 por Acqua Records.

Temas: 1. Caminito Soleado, 2. El día que me quieras, 3. Lejana Tierra mía, 4. Amores de Estudiantes, 5. Por una cabeza, 6. Volver, 7. Volvió una noche, 8. Arrabal amargo, 9. Soledad, 10. Sus ojos se cerraron, 11. Guitarra mía.

Franco Luciani: armónicas, percusión (4)
Federico Lechner: piano
Pablo Motta: contrabajo
Andrés Litwin: batería

Invitados especiales: Antonio Serrano: armónica (2), Gladston Galliza: voz (3), Javier Ruibal: voz (7), Leo Masliah: arreglo (11), Horacio Cacoliris: percusión (4).

«Desde chiquitos compartimos con millones de argentinos y de seres humanos sensibles la pasión por el Gardel cantor de tangos, ícono indiscutible de una época y profeta de esa música argentina pero universal que es el Tango. Sin embargo, la madurez, unida al hecho de ser músicos, y además músicos improvisadores que buscan nuevas fuentes en las que hacer navegar un discurso musical nuevo, nos ha hecho indagar en la obra del Gardel autor, compositor.

Descubrir esa herencia feliz y fecunda, y acabar cautivados por un buen puñado de sus obras. Porque la música compuesta por Gardel, traspasa las fronteras del Tango. Él fue no solo el mayor cantor de Tango, sino que además fue más que el mayor cantor de Tango. Un creador valiente e inspirado que se atrevió con diversos géneros, que eran los que a su vez conformaban su identidad (que también trascendía, como en tantos casos, las aguas lodosas del Rio de la Plata).

El resultado de esta aventura irreverente y cariñosa es este ramillete deliberadamente heterogéneo. Una “Gardelería” donde las músicas se exhiben mezcladas pero cordiales, como los objetos de un anticuario. Hemos tenido la suerte también de contar con valientes y lúcidos cómplices para este dulce delito. En primer lugar, nuestros guardaespaldas Pablo Motta y Andrés Litwin, atentos a darnos la mano si nos resbalamos en la barra de un compás. Dos cantantes que se atrevieron a participar, quizás por la valentía que les daba el no ser argentinos: el brasilero Gladston Galliza y el español Javier Ruibal. Dos cantantes que también, como Gardel, son grandísimos autores. La maestría de Antonio Serrano en un cita única entre pares de la armónica. El aporte percusivo de Horacio Cacoliris. Y la pluma de un genio vivo del Rio de la Plata, Leo Masliah, de quién abusamos inmisericordemente al robarle no solo el título de este disco sino un arreglo para el mismo.»