Camila Moreno lanza «Panal», su nuevo CD solista

“Panal”, el tercer disco como solista de Camila Moreno, confirma las sospechas, y maravilla a los escépticos. Por mucho que las comparaciones con Björk surgieron –lo visual derrama muchas sensaciones, pero no siempre correctas- alrededor de ella, hay que apuntar que este disco es una transformación palpable, pero cuyas direcciones no son las mismas que toma la islandesa. Así se comienzan despejando dudas. El comienzo, con el single ‘Incendié’ -con Trey Spruance en guitarra- entrega un antecedente de que la cantante finalmente ha dejado el proceso de incubación para surgir como una evolución que se comprueba a lo largo de las trece canciones que conforman el álbum.

Las sombras acústicas develan el protagonismo anterior. ‘De Que’ se pone más al servicio de la canción, en un universo que podría ser emparentado con Arcade Fire. ‘Raptado’, ‘Caer’ y ‘Te Quise’ dejan en evidencia que esta vez, Moreno no es la furiosa ocupante de un micrófono, sino que la muestran como una diosa más cercana que nunca a los humanos, con voces susurrantes y una delicadeza que sobrecogen. El piano en esta última denota todo el dolor alojado. La producción a cargo de Cristián Heyne nuevamente juega a favor, y a la excelencia en el sonido se agrega la constante búsqueda. Percusión, elementos de oriente, texturas que van formando un universo posible –‘Yo Enterré Mis Muertos en Tierra’– y un variado número de detalles enriquecen de sobremanera y dan justicia a la palabra “progreso”, que se escucha desde el minuto uno.

Acerca de Camila Moreno

Una voz intensa para cantar y una inclinación por el sonido de los instrumentos acústicos son las primeras señales que llaman la atención en Camila Moreno. A los 22 años esta autora y compositora hizo su aparición en vivo en 2007, y a partir de entonces se situó en menos de dos años entre las voces más adelantadas de una nueva generación de cantantes con afinidades: un acercamiento a la raíz folklórica por instinto y un canto personal y testimonial al mismo tiempo.

Camila Moreno dio varios pasos en su exploración previa, entre grupos colegiales como La Princesa Leia Proyect junto al músico Gerardo Figueroa, Delabandas Peña y Tetecla la Pesa (2003-05), los conjuntos de raíz latinoamericana Cuchara (2006-08) y Las Polleritas (2007) y el dúo Caramelitus que inició en 2006 con Tomás Preuss. Pero su voz más personal estaba a la espera.

Una actuación en 2007 y otra en 2008, esta última compartida con Chinoy, fueron sus primeras y espaciadas fechas como solista. Sólo en octubre de 2008 intensificó el ritmo de actuaciones, reforzado por el éxito de su canción “Antes que”. A ese antecedente sumó en octubre y diciembre de 2008 su debut a gran escala en los festivales “Rock carnaza” y “Rockódromo”, organizados en Valparaíso por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Y antes de un año el paso natural fue su primer disco, Almismotiempo (2009), donde está recogido todo este repertorio inicial junto a influencias tan diversas como las de Björk, Mazapán, la cantante mexicano-estadounidense Lhasa de Sela y la consabida Violeta Parra.

En el camino Moreno se ha integrado a una comunidad de solistas como Javier Barría, Natalia Molina, Matías Cena, Diego Peralta o el propio Chinoy, su más cercano compañero de ruta, y en esa dupla hay de paso una simetría casual con otra generación. Así como Javiera Mena y Gepe son los nombres más reconocibles de un momento anterior, con sus primeros discos entre 2005 y 2006, Camila Moreno y Chinoy tienen un espacio similar entre los cantantes chilenos que en 2009 grabaron sus historias y raíces acústicas por primera vez. Acaba de presentarse a sala llena en Niceto Club.

Prensa: Diego Perri