Aníbal Troilo, fuente de inspiración

Anibal Troilo, figura histórica de la música de Buenos Aires ha sido fuente de inspiración para muchos compositores.

En mi caso, al componer mi suite «Fraternalmente Troilo», lo sentí junto a mí, como si estuviera viendo una película con impactantes imágenes. Su imágen y personalidad están en cada uno de los temas. Cada título dice algo sobre él:

“Tocando el alma”: Pienso que cada vez que presionaba cada nota de su entrañable bandoneón, nos llegaba al alma. Su mensaje, su emoción, se impregnaba en todos nosotros. En mis imágenes, mientras componía este tema, lo veía jugando de pequeño, yendo a la escuela, acariciando su bandoneón, fantaseando con un mundo que le permitía expresar su profundidad y la ternura que lo acompañó siempre.

“Suena bandoneón”: Para mí, Troilo dialogaba con su bandoneón. Permanentemente le pedía que le ayudara a comunicar lo fraterno que habitaba en él.

“Cerrando los ojos”: cuando pulsaba el bandoneón, tenía una formidable manera de conectarse con el “Supremo”. Cerraba sus ojos y su imaginación volaba, con muchos de sus condimentos emocionales. Entre ellos la bohemia, la nostalgia.

“Poeta de mi barrio”: supo entender la importancia del barrio en cada uno de los seres humanos residentes en él. La amistad llevada a un nivel que nos protege y nos da un motivo de vida. Los amigos están ahí, pendientes para compartir las alegrías y el dolor.

“Calle Cabrera”: Nuestro ídolo nunca se fue, siempre está presente junto a nosotros, se da la magia que permanece en nuestros corazones, fue mucho lo que nos dió. Su casa de la calle Cabrera fue testigo de todo el amor que Pichuco recibió, de todas sus inquietudes, de cuán intensa iba a ser su vida. La casa sigue ahí, eterna, esperando siempre a un fueye tristón y sensible, que desgranará sus notas evocadoras de los primeros pasos de este genio y figura.

“Expresivo”: Esta obra permite conectarse con el corazón de Aníbal Troilo. Emoción en estado puro. Tango desde lo más profundo. Un desafío para continuar con la permanente evolución tanguuera.

“El bailongo”: Pichuco siempre recordaba, evocaba, esos bailongos que se armaban en muchos conventillos y donde la milonga prevalecía. El género era alegre, animado. Él nunca se alejó de sus raíces, supo aportar su impronta con una permanente evocación del barrio.

“Sublime”: Así fue su música, sus ideas, su visión de lo que era el tango. Llegó a niveles inimaginables, llegó a la eternidad. Nosotros guiados por su varita mágica, ponemos nuestras manos en el piano y nos dejamos llevar.

“Despedida”: “Pichuco, te digo adiós. Adiós figuradamente, físicamente. Tu generosidad me muestra el camino. Me enseña dónde está el secreto del tango. Tu obra es un libro abierto para hacerme entender por qué el tango es la mejor música del mundo. Y yo soy uno de los privilegiados, disfruto, comparto, difundo, acaricio, recuerdo, vivo tu música y tu historia.

“Avenida Troilo”: Se me ocurre una idea premonitoria? Se dará la existencia de una “Avenida Troilo”? Sería muy emblemática, porque en ella confluirían la simpleza, la generosidad, la profundidad, lo fraternal, el talento, la lágrima, la honestidad, la alegría, la euforia, la tristeza, la bohemia, el barrio, la evocación, el dolor, la nostalgia, el sentimiento, la ternura, la amistad, la cordialidad, el duende, la profundidad, la expresividad, la emoción. Y los habitantes del mundo tendrían un punto de referencia para entender que la música y, en especial, el tango, nos da la posibilidad de divisar un mundo ideal y mejor, que, aunque parezca lejano, en realidad está al alcance de la mano.

Pepe Motta (pianista argentino)

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