Acorazado Potemkin presenta su segundo disco: “Remolino”

Centro Cultural San Martín, Sarmiento 1551, Ciudad de Buenos Aires. Viernes 8 de agosto, 21:00 hs.

Acorazado Potemkin presenta su segundo CD «Remolino». Federico Ghazarossian (bajo), Luciano Esain (batería y voz), Juan Pablo Fernández (guitarra y voz).

Con producción de Mariano “Manza” Esain. Músicos invitados: Beto Siless (voz en Miserere), Cardenal Domínguez (voz en Reconstrucción), Hernán Valente y Edu Graziadei (coros en Sabés).

(Y) Entonces fueron 3…

Tres años de espera entre “Mugre”, debut de Acorazado Potemkin y su nuevo disco: Remolino. Tres músicos y tres años de celebraciones de la prensa y los fans y una gran cantidad de recitales en Buenos Aires y en el interior.

No es Power Trío. No es Pop. Y definitivamente es más Rock N Roll que rock: en esos coros del baterista, en las composiciones firmadas por todo el grupo, en las letras de Gassorazian y Fernández que se salen de lo calcado y de lo repetido hasta el hartazgo.

A.P. es amor y guerra, blanco y negro, contrarios. Ternura y violencia en un nuevo disco dividido entre la felicidad y el desencanto.

Remolino repta por las paredes y traza rocanroles que irradian el cielo desde cuatro paredes. El remolino está adentro y está afuera. Gira arriba y abajo del suelo que separa a los músicos de su reflejo: sus canciones.

Desde los 3 años entre “Mugre” y el presente, un disco admirable otra vez.

Remolino podría comenzar con “Pintura Interior”, con ese apertura rezagada de guitarra y bajo. Canción de latas vacías y despedidas, retratos. Como “Pintor” de del Guercio y “Diseño de interiores” de Cabrera, pertenece a esas canciones que repintan hacia dentro los afectos. Pero el disco arranca antes, impaciente, justo desde donde cerraba “Mugre” con Los Muertos: “A lo mejor”, primer tema, dinamita un comienzo urgente, agotador, dañado como un tango (“ya no quiero escaparme más”). Y con versos de dulzura fatal: “A lo mejor es una flor cortada de pimpollo…”.

Un giro violento da paso a “Cerca del sol” con su relato perfecto de la demencia y la frase que podría ser manifiesto epigramático del desequilibrio, de la locura: “Que salgan el sol y la luna a la vez”.

“Miserere” y “El pan del facho” son otro tipo de canciones políticas,. “Miserere” es uno de los inéditos más pedidos en los recitales de A. P. y el que más circula en las redes sociales. Clima de duelo a la Ennio Morricone en el comienzo… Manal se funde con Paco Urondo.

Esto es la tragedia de Once en 4 minutos. Esto es Metal Pesado.

Con “Y no hace tanto” Remolino vuela y flota y se hace íntimo sin perder su retorcimiento. Necesario interludio para “El pan del facho”: (mi) lucha, odio, “ME VUEL-VE EL AR-MA AL CUER-PO”, botas pesadas. Ciclón de violencia y versos perturbadores que quedan resonando en cada escucha.

La canción que da título al disco habla, como si fuera un relato de la Antigua Grecia, de un río pequeño y a la vez mítico: “filo en la superficie, pelo en el agua”… casi puede sentirse el terror. Aquí Aqueronte se dice Carcarañá y A.P. es el Caronte que intenta cruzarlo.

Las tres canciones finales son puro retorcimiento sonoro en forma de Andante, Adagio y Allegro.

Si “Reconstrucción” cita el rock criollo de Spinetta, es coherente que cante El Cardenal Domínguez, una de las mejores voces del folklore urbano actual. Una guitarra negra y muda y un rock-tango zitarroseano como nunca se conoció.

Y -sin pedir permiso- lo que sigue es un blues singular: “La otra calle”, inédito favorito de los recitales de A. P.

“Sabés” es el final, el adagio perfecto. Descarga todo lo escuchado antes y contagia una felicidad pegadiza.

Prensa: Nicolás Pichersky