28º Festival Nacional de la Salamanca

–  Club Sarmiento, La Banda, Pcia. de Santiago del Estero. Desde el jueves 31 de enero al domingo 3 de febrero de 2019.

Programa

• Jueves 31 de enero

Abel Pintos, Peteco Carabajal, Dúo Coplanacu, Cuti y Roberto Carabajal, Florencia Paz, Carlos Roldán, Avenida Folk, Luisa Galván

• Viernes 1 de febrero

Damas Gratis, Horacio Banegas, Bruno Arias, Demi Carabajal, Olivareños, Martín Paz, Soles y Lunas, Super de Oro, Pochi Chávez

• Sábado 2 de febrero

Luciano Pereyra, Los Carabajal, Marcelo Toledo, Roxana Carabal, Las Sacha Guitarras Atamisqueñas, Los Sin Nombre, Jovita Subire, La Pesada Santiagueña, Los Capis

• Domingo 3 de febrero

Raly Barrionuevo, Los Manseros Santiagueños, Néstor Garnica, Dúo Orellana Lucca, Los Guaraníes, Sayana, Armandito Santillán, Bandeñas, Kalama Tropical

Leyenda

La Salamanca es un lugar en los más oculto e impenetrable del monte entro los breñales de difícil acceso, cuya entrada conduce a una cueva amplia, a la cual concurren quienes prenteden aprender de manera rápida y eficiente, del día a la noche, la ejecución de instrumentos.

Maneras inequívocas para conquistar las mujeres; para gozar de los placeres; para conseguir un buen pasar sin mucho esfuerzo, a cambio de lo cual firmarán un contrato, harán un pacto con Zupay, el diablo, quien les concederá sus pedidos, previo paso por La Salamanca, que posteriormente se pagará con la vida de un familiar que el salamanquero cederá al diablo o la suya propia que será entregada a soportar los infortunios del mal”

(Cuentos y Leyendas Santiagueñas, de Chingolo Suárez)

Historia

Así nace La Salamanca: El Festival Nacional de la Salamanca, nace como idea en el año 1991, pero se concreta recién en el año 1992 durante la gestión del Intendente Héctor Eduardo “Chabay” Ruiz.

La primera edición del festival de La Salamanca, se realiza en el Club Sarmiento de la ciudad de La Banda y nace como un evento comunitario, por la gran participación de instituciones; centros vecinales; clubes deportivos y sociales, que contribuyeron de manera fundamental aportando su trabajo en la organización del festival e intentando recaudar fondos. Por aquel entonces, entre las carpas de ventas de comidas y bebidas, se destacaba la carpa de Perchil en la que un grupo de personas de La Banda vendían pescado: bagre; dorado a la parrilla y Chupin eran especialidades muy requeridas por los concurrentes.

Una gran carpa de bebidas era cedida, a los directivos del club, a cambio del préstamo de las instalaciones para realizar la fiesta. Las de comidas y otras alternativas de bebidas eran para otras instituciones con fines de recaudar fondos para sus necesidades, ya que en su gran mayoría eran instituciones sin fines de lucro.

Los quinchos eran improvisados con paja y caña que rodeaban la cancha del club Sarmiento.

El Festival no tenia un escenario fijo, ideado, ni confeccionado… se improvisaba uno, con los pocos recursos económicos con los que la gente de la organización contaba. Fue entonces que Carlos Carabajal, trabajó la escenografía, la primera, que consistía en una tela tipo lienzo, pintada con imágenes de la cueva de La Salamanca y sus habitantes: duendes y animales, pintada por el plástico Lito Garay y con la colaboración Joshela Scrimini.

Ese año se realiza un homenaje a Jacinto Piedra quien había muerto trágicamente en un accidente. En el escenario se colocó una imagen de este músico, pintado en un telgopor grande sostenido por ramilletes de globos inflados con gas que los organizadores pensaron elevar al cielo en determinado momento del festival, pero la imagen quedó suspendida agarrada de un árbol del club. Este hecho generó un murmullo y comentario general que “Jacinto no se quiere ir, quiere quedarse en el festival”. A raíz de este hecho y en reconocimiento a la trayectoria de Jacinto Piedra, desde entonces el escenario lleva su nombre.

Los primeros locutores de este evento fueron Lito Cabrera de Sumampa y Coco Coronel Monjes de Jujuy con la coordinación de MiguelCoria.

Buscando vestir de efectos el escenario, cada noche se preparaba un cartel grande con las letras La Salamanca, que se rellenaba de estopa que luego se encendía, con lo que se simulaba el fuego salamanquero. De esta forma, cada noche, daba inicio el festival, que era acompañado por los fuegos de artificio que iluminaban el cielo de la ciudad de La Banda denominada “La cuna de poetas y cantores.”

Fuente: www.festivallasalamanca.gob.ar