Suma Paz: "Última guitarra"

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“Última guitarra” (sello Melopea) registra la última vez que Suma nos cantó y nos contó. Grabado durante los primeros meses de 2009, año del fallecimiento de Suma, contó con Mario Sobrino como técnico de grabación y la supervisión de dos de los hijos de Suma: Zulma y Mario Olmedo. La dirección artística estuvo a cargo de Litto Nebbia. Del trabajo participaron, en algunos temas, artistas como el Dúo Ascaino-Menta (en violoncello, guitarra y arreglos) y Mario Díaz (guitarra, voz y algunos arreglos), además de la participación especial de Mario Olmedo en guitarra en dos temas, el vals “Esperando a mi madre” y la tonada “Guitarras de cuyo”.

Son en total diez obras y es imposible destacar una obra más que otra. Mencionamos: “Adiós Tucumán”, “Me está sobrando guitarra” y “El salitral” que son los temas donde Suma realiza un prólogo en cada uno, verdaderas clases de criterio, fundamento, humildad y dulzura, dos temas que compuso con Jorge Viñas, la interpretación de “La hermanita perdida” (Yupanqui – Ramírez) -luego de varias años sin grabarla-, “Canción del árbol del olvido” (de Ginastera y Silva Valdéz) y la despedida con la milonga “Igualito que nadies”, de Larralde.

Suma Paz (50 años con el folklore) ha sido Licenciada en Filosofía y Letras, poeta, compositora e intérprete y con más de cuarenta años de trayectoria, se convirtió en una gran artista del canto popular. Tenía su propio canto. Imposible no decir su nombre y decir también que ha sido y es (hablaremos siempre en presente, como dice Oscar Alem) la máxima discípula de la obra de Atahualpa Yupanqui y ha “cumplido” con su maestro difundiendo toda su vida las canciones, poemas, músicas e historias. Suma realizó estudios superiores de piano y guitarra. Investigó sobre origen y evolución de la música de la región pampeana. Se mostró como exquisita y honda poeta en “Pampamérica” (premio Fundación Steimberg), “Al Sur del Canto” y “Última guitarra”. Escribió versos que llevan música de Jorge Viñas, Pedro Risso, Máximo Aguirre, Litto Nebbia, Oscar Alem y René Vargas Vera, entre otros grandes artistas de la cultura argentina. Suma también le puso música a las letras de Julio Secundino Cabeza, Pedro Risso, entre otras.

Desde 1960 editó varios discos, empezando por “La incomparable Suma Paz”, “Guitarra dímelo tú”, “El arte de Suma Paz por el mundo”, “Lo mejor de Suma Paz”, “Las hondas raíces de Suma Paz”, todos publicados por el sello RCA Victor, entre otros tantos. Años después llegarían “Canto de nadie” (Epsa Music) y “Parte de mi alma” (Melopea) y esta reciente joya “Última guitarra”. Suma Paz fue galardonada con premios como el otorgado por SADAIC a los Grandes Intérpretes, Estrella de Mar (1997), Camín Cosquín (2006), Figura del Folklore del Diario Clarín (2006 y 2008), Cultura Nación (2007), entre otros, además de diversas medallas y diplomas como los premios Konex 1985 y 1995.

El libro “Suma Paz, por la huella luminosa de Yupanqui” (1º edición -1995-, Editorial De Aquí a la Vuelta), escrito por René Vargas Vera, fue presentado en la embajada argentina en París en 1995, junto a la actuación de Suma Paz y Alfredo Urquiza. En el año 2009 tuvo su segunda edición bajo el título: “Suma Paz. El canto de la llanura” (Editorial Corregidor), una segunda edición reducida y corregida. El libro fue presentado en ADDI y en otros lugares del país. Sus páginas atrapan por el diálogo fluido y franco con la ejemplar cantante y poeta santafecina, que le permite ir repasando los momentos memorables del folklore argentino que la tuvo como protagonista insoslayable. Al mismo tiempo Suma Paz desgrana sus pensamientos y reflexiones sobre su predestinación para rescatar del olvido los tesoros del cancionero pampeano, y sobre el tácito mandato de difundir la obra poético-musical de su maestro Atahualpa Yupanqui.

“…Y el ángel de la música con un dedo en los labios se ha alejado en silencio… cantará para siempre; doblarán en su nombre las campanas dormidas…” (Última guitarra, Ediciones Corregidor, año 2001)

Escriben para “Última guitarra” la familia de Suma Paz, Josefina Racedo, Alfredo Urquiza, Juan Carlos Cambas, José Ceña, Carlos Martinez.

Alejandro Dolina dijo: “Alguien me dice que no puede imaginar un mundo sin Suma Paz. Yo casi contesto, entre los empellones de la muchedumbre insensible, que lo verdaderamente inconcebible y milagroso es que ella haya existido. El poeta se va, y entonces nos damos cuenta de que ya nos lo había advertido. Cada verso suyo era una amenaza de ausencia, y su partida el último y definitivo juicio del artista sobre la tragedia de la condición humana”.

Dijo el compositor y crítico de música René Vargas Vera: “´No moriré del todo´ dejó dicho Horacio, el poeta latino. Tras el cuerpo, convertido en resto mortal, o cenizas, el espíritu prosigue su vuelo infinito por el mundo. Es destino de elegidos. Fue el de Suma Paz. Ella nos permite creer otra vez en la vigencia de los valores; de lo auténtico y perdurable, a contrapelo de la impostura festivalera y el negocio de la música. Ella reivindicó lo sagrado de nuestro patrimonio folklórico desde el manantial de poesía y música pampeana y las creaciones de su maestro: Yupanqui. Este mensaje póstumo es de libertad, al transitar nuevos caminos y sonoridades”.

Oscar Alem sintetizó: “Suma Paz fue y sigue siendo una de mis más importantes referentes de nuestra música. He compartido con ella varios espacios dentro del arte. Primero la escuché a través del canto y la guitarra, y éste último tiempo, al poder componer juntos y dentro de una temática surera, me deslumbró con su poesía. Para estar completo, me honró con su sincera amistad”.


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