Debut del "Pindingo" en La Señalada

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Sin fisuras. Apenas dos palabras alcanzan para definir la primer experiencia de Nelson “Pindingo” Pereyra en Buenos Aires.

Como agregado cabe destacar que el público reunido en la Peña La Señalada (lugar del encuentro el sábado 10 de enero), lo recibió con curiosidad, como corresponde a los artistas que se están descubriendo, y lo despidió con calurosos aplausos y la promesa de un pronto regreso al mismo escenario.

Después de las actuaciones de la joven porteña María Amelia Parra y el también oriental Jorge Guichón, que dejaron a la concurrencia (donde se contaron figuras destacadas del folklore argentino, como “Vitillo” Ábalos y Nacha Roldán) bien predispuesta para escuchar su debut.

El “Pindingo” arrancó su actuación con el tema que lleva su nombre y que dio paso a la primera mitad del show, en el que estuvo bien secundado por su hijo Eduardo en la percusión. Armado de canciones lentas, con letras de una profunda sencillez, el artista dedicó la parte inicial del espectáculo a “pintar su aldea”, a presentar en sociedad (con ese color típico de las voces esteñas) su tierra y sus personajes, pero también las alegrías y desdichas, muchas veces comunes, de los nacidos en esta parte del mundo. Se destacaron en ese bloque la “Canción del camaronero”, “Ambulantes”, “Montaraz” y la indigenista “No aprendimos nada” entre otras, que mantuvieron la atención del público fija en el escenario.

Para abrir la segunda mitad, donde se desgranaron los ritmos del candombe y la murga, el tema elegido fue “El Negro”. Los uruguayos presentes, algunos argentinos e incluso varios turistas europeos no desdeñaron el convite: el local se llenó de improvisados bailarines que dieron un marco de fiesta popular a la presentación. En ese segmento, tuvo también su destaque Eduardo Pereyra (sobre todo en el solo de “A tus dos manos”, que su padre le dedicara), ganándose los aplausos de todos.

Luego de varios bises originados en las demostraciones de afecto de la gente, el “Pindingo” recibió también el guiño cómplice de los propietarios de La Señalada, quienes comprometieron los viernes del mes de abril para un ciclo de música uruguaya, dentro del cual garantizaron una nueva presentación del artista de Castillos. Con calidez arriba y abajo del escenario, y la promesa del reencuentro a la vuelta de la esquina, no se puede pedir mejor debut.

Fuente: Jorge Basilago


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