31ª Fiesta Nacional de La Pachamama de Los Pueblos Andinos

La Pachamama, o Madre Tierra, es una deidad femenina cuyo principal atributo radica en su capacidad para producir, bendecir y engendrar las plantas, los animales, alimentos y demás medios de subsistencia que favorecen al hombre. Por lo que se la venera como a una madre que nutre, sustenta y protege al ser humano.

La finalidad de esta celebración, que se realiza durante todo el mes de agosto, consiste en reivindicar las tradiciones preincaicas y el sincretismo cultural de los pueblos originarios andinos que habitaron el territorio que hoy compone el noroeste argentino.

De esta fiesta, acaso la más representativa de los pueblos originarios locales, que se organiza cada año en San Antonio de los Cobres, participan todas las comunidades Colla, Wichí, Toba, Chorote, Chulupí, Gauraní, Tapiete, Chané y Diaguita Calchaquí de la provincia de Salta.

Se trata de una celebración muy sentida que se vive con particular intensidad en la Puna salteña y en todo el mundo andino de la República Argentina, el espera con ansiedad la llegada del mes de agosto para rendirle honor a la Pachamama, un ritual que también va ganando terreno en las áreas urbanas de la provincia.

La Pachamama, o Madre Tierra, es una deidad femenina cuyo principal atributo radica en su capacidad para producir, bendecir y engendrar las plantas, los animales, alimentos y demás medios de subsistencia que favorecen al hombre. Por lo que se la venera como a una madre que nutre, sustenta y protege al ser humano. Habita en las entrañas de la tierra, y es el dios supremo para los descendientes de los pueblos originarios que viven en el territorio que hoy conforma el noroeste argentino.

El culto a esta deidad que los pueblos andinos profesan en la actualidad se remonta a la época preincaica, es decir, antes de que la región fuera anexada al Tawantinsuyu o Tahuantinsuyo –como denominaban los incas a su imperio– cuando los nativos llevaban a cabo ofrendas y sacrificios que formaban parte de ritos ancestrales.

La ceremonia comienza con el sahumado de las casas, que consiste en la limpieza de cada una de las habitaciones. Por la mañana, a primera hora, los habitantes de San Antonio de los Cobres recolectan la basura de las esquinas, la colocan en una pala con brazas y le agregan chacha y pupusa –plantas de la zona– para sahumar no sólo sus viviendas sino sus bienes y también a los integrantes de cada familia. De este modo se agradece y se pide perdón a la Pachamama en un rezo comunitario.

Más tarde se realiza un ritual que consiste en disponer sahumerio con alcohol en un suyo de llama al que se agregan comidas típicas y bebidas de alta graduación etílica. Todo esto se deposita en un pozo excavado en la tierra y luego se tapa con la apacheta, una piedra blanca, para identificar el lugar con miras al ritual del próximo año. La ceremonia incluye la ingesta de mate con alcohol y la colocación del Llojke o Yoki, un amuleto que consta de dos hebras de hilo de color blanco y negro.

A primera hora de la mañana parte de la capital provincial un contingente de turistas con destino a la estación de tren de San Antonio de los Cobres, ubicada a 3776 metros sobre el nivel del mar. La jornada, que además de la ceremonia espiritual incluye actividades como danzas y música de sikuris, coplas a la Pachamama y bailes autóctonos de las diversas etnias, concluye con una cena comunitaria y un espectáculo folclórico en el salón municipal de Tolar Grande.

San Antonio de los Cobres, sede de la fiesta, es la localidad cabecera del departamento de Los Andes, en el centro-oeste de la provincia de Salta. Su nombre es epónimo de San Antonio, protector de mulas, patrono de arrieros y viajeros, y también alude a la cercanía de la sierra de Cobre, rica en este mineral.

Ubicado en una cavidad desértica, donde hoy se alza San Antonio de los Cobres –en cuya estación se detiene el famoso Tren de las Nubes–, este territorio estuvo bajo control del así llamado Imperio Inca antes de la invasión española. Hacia 1525, el territorio bajo control inca se extendía desde la actual Colombia, pasando por Ecuador, Perú y Bolivia, hasta lo que hoy es el norte de Argentina y Chile, con un área de más de 3500 kilómetros de norte a sur y 805 kilómetros de este a oeste. Los historiadores estiman que esta inmensa región estuvo habitada por una población de entre 3 y 17 millones de personas de distintas culturas andinas. El territorio estaba dividido en cuatro grandes regiones o suyos (parte), y de ahí el nombre Tahuantinsuyo, término que proviene del quechua y significa Tierra de los Cuatro Cuarteles o de las Cuatro Partes. El proceso de expansión inca fue muy rápido. En un lapso de ciento cincuenta años impusieron su control ideológico y económico sobre centenas de pueblos originarios de los Andes.

El cierre de la Fiesta Nacional de la Pachamama de los Pueblos Andinos, que va por su décimo novena edición, tiene lugar en el sitio sagrado que se encuentra en un cerro a cuatro mil metros de altura sobre el nivel del mar, un lugar místico, cargado de fuerza y energía, desde el cual puede contemplarse todo el paisaje de la Puna.

Fuente: www.fiestasnacionales.org






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